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Elecciones Primarias Iowa – 01 de Febrero 2016 – RESULTADO DEFINITIVO

El proceso electoral de primarias que se abrió en Iowa disparó, a raíz de sus resultados, una serie de consecuencias que escapan al análisis lineal de las posiciones de finalización de cada uno de los candidatos, la cantidad de votos y los delegados obtenidos. Iowa modificó, en distintos grados, el status quo de cada una de las internas.


En el caso de los republicanos, el segundo lugar de Donald Trump fue una sorpresa para los analistas y las encuestas previas. Este factor, sumado a la reacción del magnate la misma noche de la elección y su declaración de un supuesto fraude del ganador, han puesto por primera vez a Trump a la defensiva y cuestiona la capacidad de apelación del candidato para las bases más conservadoras y religiosas del Partido Republicano. El ganador, Ted Cruz, como representante del ala más extrema del Partido Republicano se mostró muy eficiente para convencer a los electores más politizados de la interna y ratificó que cuenta con mayor apoyo político y de financiación del establishment republicano (ejemplo de ello fue el impresionante apoyo de los cristianos evangélicos en un estado muy religioso como Iowa). Así, dos grandes pregunta surgen obvias: ¿cómo logrará Trump transmitir la sensación de que su fortaleza como candidato escapa exclusivamente al poder de fuego de su penetración en los medios de comunicación de los Estados Unidos? ¿Cómo conseguirá Trump conquistar a los comités de acción política y los actores de veto del Partido Republicano al no ratificar la expectativa de que era “electoralmente” invencible aún sin apoyos estructurales dentro del partido.

Párrafo aparte merece la elección de Marco Rubio. El actual Senador de Florida obtuvo un excelente resultado tanto en el plano formal como el de las expectativas y proyecta en las futuras contiendas su principal fortaleza: es el candidato más moderado del espacio y sus métricas socio-demográficas lo posicionan como aquel que mejor distribuye su aceptación en los diversos segmentos sociales.

Por el lado del Partido Demócrata los resultados no escaparon tan fuertemente a lo esperado pero, la enorme paridad del resultado (que fue leída en términos de empate técnico por analistas y votantes), abre la puerta a que el Senador Bernie Sanders pueda argumentar que, pese a no tener una estructura política y de campaña aceitada y a su estrategia anti-establishment de recaudación de fondos, puede ser un candidato muy competitivo electoral y discursivamente y que su principal desafío pasa por instalar la idea de que “realmente puede ser Presidente”. Tal es esta realidad que parte de las encuestas hechas tras la finalización de los caucus de Iowa señalan que Sanders obtuvo más del 70% del voto dentro de los electores entre 18 y 35 años mientras que Hillary logro el 65% de sus votos en los electores mayores a 40 años. Por el lado de Clinton el análisis de su desempeño abre un interrogante más asociado a las expectativas que a la realidad. Los pobres resultados de su interna en 2008 demandaban conquistar una victoria clara sobre un candidato percibido, en los análisis, como mucho menos potente que la ex Secretaría de Estado. Sin embargo, el resultado impuso la sensación de que la primaria será larga y demandante a tal punto que Clinton comienza el próximo desafío de New Hampshire perdiendo por bastante diferencia respecto a Sanders. Pese a esto, más del 40% de los votantes de este estado son ‘no declarados’, y pueden decidir hasta el mismo día de la elección en cuál de las primarias votarán. Esto podría darle una amplitud y variabilidad a los resultados de la primaria que no alcanzan a ser percibidos, más aún a la luz de estos resultados en Iowa

Para finalizar, es interesante pensar las consecuencias que podrían implicar estos resultados poniendo en perspectiva la carrera electoral de Noviembre por la Casa Blanca. La mayor competitividad percibida de Sanders podría tentar a Clinton a radicalizar algunas de sus posiciones e inclinarse más hacia la izquierda en la interna demócrata. Si bien esto podría resultar efectivo en la competencia partidaria podría generar complicaciones a la hora de captar al elector medio y al independiente en las elecciones generales.
Desde la perspectiva republicana, tanto Cruz como Trump son percibidos como candidatos bastante radicalizados mientras que Rubio es el candidato moderado. Así las cosas, Rubio pierde potencia de cara a la interna a menos que logre posicionar (al igual que Sanders en su propia interna) la capacidad de vencer al nominado demócrata en noviembre como elemento central de la campaña. Si Cruz y Trump continúan ocupando los primeros lugares en cantidad de delegados, los demócratas o, más específicamente, Hillary Clinton puede tener muchas razones para festejar pensando en el futuro.

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